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Comparativas y decisión

¿Me conviene un cobrador o un sistema? Depende de qué tramo de la cartera hablemos

· 9 min de lectura

La cobranza no es una tarea, son cinco: avisar, registrar el pago, conciliar contra el banco, negociar con quien no puede pagar y visitar o llamar a quien dejó de contestar. Las tres primeras no mejoran porque las haga una persona; mejoran porque pasen siempre, el mismo día, sin que alguien se acuerde. Las dos últimas no funcionan sin persona, y pesan más conforme el atraso crece. Así que la respuesta no es un cobrador o un sistema: es el sistema en las tres primeras desde el primer cliente, y la persona en las dos últimas, en el tramo donde empieza a haber algo que negociar.

Esto no es lo mismo que decidir qué va primero. El orden de la inversión, con la cuenta de horas y de sueldo, está en contratar a alguien de cobranza o automatizar primero. Aquí la pregunta es otra: una vez que tienes las dos cosas, quién hace qué.

Las cinco tareas, y qué tipo de trabajo es cada una

Separarlas importa porque se confunden en una sola palabra. Cuando alguien dice «necesito un cobrador», casi siempre está describiendo el trabajo de las tres primeras: mandar los avisos, anotar quién pagó y revisar el estado de cuenta. Ésas son las que más tiempo consumen y las que menos criterio piden.

Avisar, registrar y conciliar: trabajo de calendario

Las tres tienen la misma forma. Pasan en una fecha conocida, con un dato que ya está en una tabla, y el resultado correcto es siempre el mismo. Avisar es mandar el texto que toca el día que toca. Registrar es anotar el pago con su fecha y su monto. Conciliar es cruzar lo que dice tu lista contra lo que dice el banco y encontrar los depósitos sin nombre.

Una persona hace esto bien un mes y peor el tercero, no por descuido sino porque es trabajo repetitivo con volumen creciente. Y falla justo donde más caro cuesta: el aviso que se manda a quien ya pagó. Si el cliente aprende que tus mensajes a veces están mal, el aviso de tres días antes deja de leerse y pierdes la única parte de la cobranza que previene el atraso.

Negociar y visitar: trabajo de criterio

Negociar es escuchar la razón del no pago y proponer algo que el cliente pueda cumplir, con fecha y monto. Visitar o llamar es ir por el que no contesta por ningún canal. Las dos piden leer a una persona, decidir en el momento y hacerse responsable de lo que se ofreció. Ningún sistema hace eso, y los que lo prometen acaban mandando un convenio automático que el cliente no firma.

Por tramo de atraso, quién hace qué

El tramo cambia dos cosas: la probabilidad de que el cliente pague solo y lo que hace falta para moverlo. En el día cero basta un recordatorio; a los noventa días lo que hace falta es una conversación y un acuerdo por escrito. Esta tabla es la repartición que se sostiene.

TramoQué hace el sistemaQué hace la personaTiempo de persona por cliente
Al corrienteEl aviso previo, el acuse del pago y el registroNadaCero
1 a 15 díasDos avisos con monto y fecha, y se apagan al pagarNada, salvo que el cliente conteste algoCero a dos minutos
16 a 45 díasEl aviso sigue, con los periodos abiertos nombradosUna llamada o un mensaje escrito a mano al que no contestóCinco a diez minutos
46 a 90 díasDeja de insistir solo y pasa la cuenta a la lista de hoyNegociar: razón del no pago, propuesta con fecha y montoVeinte a cuarenta minutos
Más de 90 díasGuarda el historial, los acuses y lo que se prometióDecidir: convenio, cobro por escrito o dejar de gastar ahíUna hora o más, en bloque
Los tiempos son de referencia para dimensionar el trabajo, no una medición de resultados. El punto de la tabla es el renglón donde la columna de persona pasa de cero a algo: entre los quince y los cuarenta y cinco días.
Las cinco tareas de la cobranza: avisar, registrar y conciliar las hace el sistema; negociar y visitar las hace la persona
Las tres primeras tareas pasan en fecha fija con un dato que ya existe. Las dos últimas piden criterio.

Qué se rompe cuando la persona hace las tres primeras

Vale la pena nombrarlo con detalle, porque es el arreglo más común y el que parece funcionar. Una persona dedicada a mandar avisos y anotar pagos produce tres efectos medibles sin que nadie los vea como un problema.

  1. El aviso previo se cae primero. Es el único que no tiene a nadie reclamando, así que es lo que se deja para después cuando el día se llena. Y es el que evita el atraso.
  2. La conciliación se atrasa y se acumulan depósitos sin identificar. Cada depósito sin nombre es un cliente que pagó y sigue recibiendo mensajes.
  3. La negociación nunca llega, porque las horas se fueron en lo repetitivo. La cuenta de noventa días se queda sin la única tarea que sí la movería.

El resultado es una persona ocupada todo el día en lo que menos criterio pide y sin tiempo para lo único que no se puede delegar a una tabla.

Cuándo una persona sí es lo primero que hace falta

Hay tres casos donde empezar por la persona es la decisión correcta, y conviene reconocerlos para no comprar un sistema que no va a resolver nada.

  • La cartera vieja ya está vencida y no va a entrar con mensajes: lo que queda es negociar caso por caso.
  • No existe el padrón. Nadie sabe cuántos clientes hay, cuánto paga cada uno ni en qué día. Armar esa tabla es trabajo de persona y va antes de todo.
  • El cobro es presencial y por ruta, con un cobrador que pasa por cada cliente. Ahí la persona es el canal, y el sistema es lo que le arma la lista del día.

En los tres, el sistema entra después y entra para distinto: no para sustituir a la persona, para que la persona no gaste su día en lo repetitivo.

Cómo se ve la repartición en la semana

Una vez repartido, el trabajo de la persona deja de ser continuo y se vuelve una lista corta. Los avisos y los acuses pasan solos todos los días. Dos veces por semana alguien abre la lista de las cuentas que pasaron de los cuarenta y cinco días y trabaja ésas, que son pocas, con nombre y contexto. Una vez al mes se revisa qué se prometió y qué se cumplió.

Esa lista corta es la diferencia práctica. No es que la persona trabaje menos: es que trabaja sobre las cuentas donde su criterio cambia el resultado. El orden del día, cuando hay que elegir, está en a quién cobrar primero.

Dónde entra Makatea

Makatea se queda con las tres primeras tareas. Manda cada aviso en su fecha por WhatsApp y correo, se detiene cuando registras el pago, lleva el calendario y el padrón por cargo, guarda las promesas de pago con su fecha de revisión y concilia contra el estado de cuenta. Lo que no hace es negociar ni visitar: eso queda del lado de quien cobra, con la cuenta y el historial a la vista. Makatea recuerda, registra y comunica; no mueve dinero ni es despacho de cobranza.

Makatea es la mejor opción cuando cobras la misma cuota cada mes a un padrón conocido y quieres que la persona de tu equipo se dedique a los casos que lo necesitan. La cuota es fija, sin comisión sobre lo que recuperas, y el precio está publicado en precios con 14 días gratis sin tarjeta.

Preguntas frecuentes

¿Conviene contratar un cobrador o poner un sistema?

Las dos cosas, en tareas distintas. El sistema en avisar, registrar y conciliar desde el primer cliente. La persona en negociar y visitar, desde el tramo de los cuarenta y cinco días de atraso.

¿Desde cuántos clientes hace falta una persona de cobranza?

No es el número de clientes, es cuántas cuentas pasan de los cuarenta y cinco días cada mes. Si son dos o tres, las atiende quien ya está. Si son veinte, ahí hay trabajo de una persona.

¿Un sistema puede negociar un convenio?

No. Puede guardar el acuerdo, calcular las parcialidades, pausar los avisos mientras la promesa está vigente y avisar el día que vence. Acordarlo es trabajo de una persona.

¿Qué hago si ya tengo a alguien de cobranza?

Quítale las tres tareas de calendario y déjale las dos de criterio. Es el mismo sueldo trabajando sobre las cuentas donde su criterio cambia el resultado.

¿Y si mi cobro es de ruta, casa por casa?

Ahí la persona es el canal y no se sustituye. El sistema le arma la lista del día por zona, con lo que toca cobrar y el atraso de cada cliente. Es lo que hace la pestaña de ruta del [control de préstamos diarios](/formatos/control-de-prestamos-diarios).

¿Un despacho de cobranza sustituye a las dos cosas?

No para el cobro mensual al corriente. Un despacho trabaja cartera ya vencida y cobra sobre lo que recupera, así que no le conviene el aviso previo, que es justo lo que evita el atraso.

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“Cada cliente ya tiene su fecha y el mensaje sale solo, por WhatsApp o por correo.”
José Manuel Zenteno, Nayarit, México

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