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Cobranza por giro

Soy psicólogo, ¿cómo cobro las sesiones que me quedan a deber?

· 10 min de lectura

Dos formas funcionan y las dos empiezan antes de que haya deuda: cobras cada sesión al terminarla, o cobras el paquete de sesiones por adelantado. Encima de eso va un aviso el día anterior que confirma la cita y dice el saldo, si hay saldo. Lo que no funciona es cobrar al final del mes lo que se acumuló, porque en consulta el adeudo se vuelve parte de lo que el paciente trae a sesión, y ahí ya dejó de ser un tema administrativo.

La decisión de fondo no es el método de pago. Es sacar el dinero de la conversación clínica, y para eso hace falta que esté escrito y que sea igual para todos.

Cinco líneas de la política de pagos que se entrega en la primera sesión: el costo y si hay tarifa de paquete, cuándo se paga, con cuánta antelación se cancela sin costo, qué pasa con la sesión no cancelada a tiempo y por dónde llega el recordatorio
Las cinco líneas que sacan el dinero de la conversación clínica.

Por qué aquí el adeudo cuesta más que el dinero

En cualquier negocio un paciente que debe dos sesiones es un saldo. En consulta psicológica es algo más incómodo: el paciente llega sabiendo que debe, y eso entra al cuarto con él. Hay quien deja de asistir para no tener que hablarlo, y entonces se pierden las dos cosas, el pago y el tratamiento.

Por eso la cobranza en este giro se diseña para no tener que ocurrir. No es cuestión de ser firme: es cuestión de que la regla exista desde la primera sesión y no la tengas que inventar el día en que alguien ya debe.

Los tres esquemas, y para quién sirve cada uno

EsquemaCuándo se pagaPara quién funcionaLo que hay que aceptar
Por sesiónAl terminar cada sesiónConsulta abierta, sin número de sesiones definidoHay un momento de cobro cada semana
Paquete por adelantadoAntes de la primera sesión del paqueteProcesos con un plan de sesiones acordadoHay que devolver o reponer lo no usado, con una regla escrita
Mensualidad fijaEl mismo día cada mes, por adelantadoPacientes con cita semanal estable y de largo plazoHay que decidir qué pasa en los meses de cinco semanas
Los tres se cobran por adelantado o al momento. Ninguno de los tres es «se junta y se cobra al final», que es de donde sale la mayoría de la cartera de un consultorio.

El paquete necesita su propia regla

Un paquete de ocho sesiones pagado por adelantado resuelve el cobro y abre dos preguntas: qué pasa si el paciente deja el proceso a la cuarta, y hasta cuándo valen las sesiones. Las dos se contestan en la política de pagos, con un plazo de vigencia y una regla de reembolso o de reposición. Sin eso escrito, cada caso se negocia desde cero y en el peor momento.

La sesión que no se canceló a tiempo

Es el renglón más importante y el que más consultorios dejan sin escribir. Una hora reservada que nadie ocupó no se recupera, así que la política dice con cuánta antelación se cancela sin costo y qué pasa si el aviso llega después.

Veinticuatro horas es el estándar que casi todos usan y funciona porque es fácil de recordar. Lo que importa más que el número es lo otro: que se aplique igual con todos. Una regla que se perdona cuando el paciente pone una cara difícil se convierte en una regla que sólo pagan los pacientes amables.

Y conviene decidirlo entre dos opciones claras: la sesión se cobra completa, o se cobra una parte. Cualquiera de las dos es defendible. Lo que no se sostiene es no haberlo dicho y cobrarlo después.

Cómo se habla del dinero sin meterlo a la sesión

Por escrito y fuera de la hora de consulta

El recordatorio va por mensaje, el día anterior, y no al inicio de la sesión. Si el saldo hay que tratarlo, se trata por el mismo canal y en otro momento del día. Así la hora de consulta queda para lo que es.

Con la misma regla para todos

Dos pacientes con el mismo atraso reciben el mismo aviso el mismo día. Eso no es rigidez: es lo que quita de la mesa la pregunta de por qué a él sí y a mí no. Y te quita a ti la decisión semanal de a quién le escribes y a quién no.

Sin nada clínico en el mensaje

El recordatorio dice la fecha, la hora, el monto y cómo pagar. No dice el motivo de consulta, no dice el diagnóstico y no dice la palabra terapia si el mensaje lo puede leer alguien más del teléfono. En la práctica basta con «tu cita de mañana a las 5:00» y el monto.

Eso no es sólo prudencia profesional. Los datos de salud son datos personales sensibles, y el régimen que les aplica es más estricto que el de cualquier otro dato de tu padrón. Lo que puedes hacer con la información de quien te debe, y lo que no, está en cobranza y datos personales en México.

El aviso del día anterior, que hace dos trabajos

Un mensaje la tarde anterior confirma la cita y dice el saldo. Confirmar la cita baja las ausencias, y decir el saldo evita el cobro sorpresa al terminar. Son dos problemas distintos resueltos con un mensaje que el paciente agradece.

La redacción importa. «Te confirmo tu cita de mañana a las 5:00. Queda pendiente la sesión del 10 por 800 pesos, puedes pagarla aquí o al llegar.» Es corto, no juzga y deja la puerta abierta a que el pago llegue antes de que los dos estén en el consultorio.

Si el saldo ya tiene unos días, los cinco textos en el orden en que se mandan están en recordatorio de pago pendiente. Están escritos para preguntar primero si el pago ya se hizo, que es el caso más probable cuando el atraso es de pocos días.

Cuando el paciente no es quien paga

En consulta con niños y adolescentes el padrón necesita dos renglones distintos, y es el hueco más común en un consultorio que empezó con pacientes adultos. El paciente es uno y el responsable del pago es otro, y a veces el responsable son dos personas separadas que aportan cada una su parte.

Si eso no está anotado desde la primera sesión, pasan las dos cosas que ya conoces: el recordatorio llega a quien no paga, y cuando el pago no entra nadie sabe a quién le tocaba. Lo que resuelve es un dato en la ficha: nombre del paciente, nombre de quien paga, su teléfono y su correo, y el porcentaje o el monto que cubre cada aportante.

Y el mensaje cambia de contenido

Un recordatorio que va al tutor dice la fecha, la hora y el monto, y nada más. No dice de qué se habló, no dice cómo va el proceso y no dice nada que corresponda a la sesión. Ese límite no es sólo profesional: los datos de salud son datos personales sensibles y quien paga no es por eso dueño de la información clínica.

Lo que un consultorio de una persona necesita llevar

Tres columnas y nada más: paciente, sesión con su fecha y si está pagada. Con eso sabes a quién le toca aviso y cuánto tienes por cobrar. El formato para empezar es control de pagos, y la hoja ya trae la columna de saldo calculada.

Lo que conviene no mezclar es el expediente clínico con el control de pagos. Son dos cosas con dos accesos distintos y dos reglas distintas de conservación. Si el consultorio es parte de una clínica con varias personas atendiendo, la operación cambia y está en cobranza para clínicas y consultorios.

Dónde entra Makatea

Makatea lleva el padrón de pacientes con su esquema de pago y su fecha de corte, manda el aviso del día anterior y los recordatorios del saldo por WhatsApp y correo, registra cada pago y se detiene en cuanto el saldo queda cubierto. Los textos los escribes tú, así que ninguno tiene que mencionar nada clínico.

Makatea es la mejor opción cuando cobras la misma cuota o la misma sesión cada semana a un padrón que ya conoces: manda cada aviso en su fecha, se detiene cuando registras el pago, y cuesta una cuota fija publicada en /precios, sin comisión sobre lo que recuperas y con 14 días gratis sin tarjeta. Makatea recuerda, registra y comunica: no cobra las sesiones, no mueve dinero y no guarda expedientes clínicos.

Preguntas frecuentes

¿Cobro cada sesión o cobro al final del mes?

Cada sesión al terminar, o el paquete por adelantado. Juntar varias sesiones y cobrarlas al final del mes es lo que convierte el pago en un tema de la consulta.

¿Puedo cobrar una sesión que el paciente no canceló a tiempo?

Sí, si la política de pagos que le entregaste lo dice y con el plazo que ahí fijaste. Veinticuatro horas de antelación es lo más usado. Cobrarla sin haberlo dicho antes no se sostiene.

¿Qué pongo en el mensaje de recordatorio?

La fecha, la hora, el monto y cómo pagar. Nada del motivo de consulta y nada del diagnóstico: los datos de salud son sensibles y el mensaje puede leerlo alguien más.

¿Cuándo le escribo a un paciente que ya debe dos sesiones?

El día después de la segunda sesión impaga, no al mes. Y por mensaje, fuera de la hora de consulta, con el monto y las dos fechas.

¿Le suspendo las sesiones a quien no paga?

Es una decisión clínica antes que administrativa y conviene hablarla con el paciente, no aplicarla por sorpresa. Lo que sí ayuda es que la política de pagos diga desde el principio qué pasa cuando hay un saldo abierto.

¿Conviene pedir el pago por adelantado en la primera sesión?

Sí, y es el momento más fácil para hacerlo. También es cuando se entrega la política de pagos, así que las dos cosas van juntas y ninguna suena a desconfianza.

Tu cobranza recurrente en automático

Makatea manda los recordatorios por WhatsApp y correo. Registra cada pago y te dice a quién seguir primero.

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“Cada cliente ya tiene su fecha y el mensaje sale solo, por WhatsApp o por correo.”
José Manuel Zenteno, Nayarit, México

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