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Operación de cobranza

¿Cómo dejo de perseguir a los clientes que no pagan?

· 9 min de lectura

Dejas de perseguir el día que el cobro no depende de que tú te acuerdes. Perseguir no es un trabajo: son cuatro, y se abandonan en el mismo orden siempre. Te acuerdas de quién debe, revisas si ya pagó, le repites lo que ya le dijiste y decides otra vez a quién le insistes esta semana. Los cuatro se pueden sacar de tu cabeza, y lo más fácil en México es empezar por el segundo: el día que sabes con certeza quién pagó, la mitad de la persecución desaparece, porque buena parte de lo que parece gente que no paga es gente que ya pagó y tú no lo tienes aplicado.

La pregunta se hace casi siempre al revés, como si el problema fuera de carácter. No lo es. Nadie persigue por falta de firmeza: persigue porque el único lugar donde está el estado de cada cuenta es su memoria, y la memoria obliga a revisar todo cada vez.

Los cuatro trabajos, y qué sustituye cada uno

Lo que haces al perseguirQué lo sustituyeQué pasa si falta
Te acuerdas de las fechasEl calendario del cargo, con su aviso antes del vencimientoEl aviso sale cuando ya hay atraso, que es cuando cuesta el triple
Revisas si ya pagóEl pago aplicado al cargo, que apaga su avisoLe escribes a quien ya pagó y deja de creerte
Le repites lo que le dijisteEl historial del cliente, con lo que contestó y prometióCada contacto empieza de cero y el cliente lo nota
Decides a quién insistirUna regla por tramo de atraso, igual para todosEl criterio se vuelve humor del día y se lee como trato desigual
Los 4 trabajos de perseguir y qué los sustituye: acordarte de las fechas lo sustituye el calendario del cargo, revisar si pagó lo sustituye el pago aplicado, repetirte lo sustituye el historial del cliente, y decidir cada vez lo sustituye una regla por tramo de atraso.
Cuatro trabajos distintos. Cada uno sale de tu cabeza por separado.

Empieza por saber quién ya pagó

Es el cambio más barato y el que más baja el ruido. Mientras el registro de pagos vaya atrás de la realidad, todos los demás arreglos amplifican el error: un aviso automático sobre una lista mal aplicada manda más mensajes equivocados, más rápido.

Los cuatro cortes que dejan un pago sin aplicar

  • El depósito que entró sin nombre ni referencia.
  • El pago que se aplicó al cargo equivocado y dejó otro abierto.
  • La captura que se quedó en una libreta o en un chat.
  • El pago parcial que no cerró el cargo y nadie marcó como parcial.

El cruce entre lo que entró y los cargos abiertos es la conciliación de pagos. El depósito anónimo se resuelve como está en cómo se aplica un pago que no trae referencia, y el parcial, en cómo aplicar un pago parcial.

Después, mueve el aviso antes del vencimiento

Perseguir empieza el día 1 de atraso porque el primer aviso salió el día 1 de atraso. Un recordatorio tres días antes cambia la conversación entera: no pide nada vencido, sólo informa una fecha, y por eso casi nadie lo toma a mal.

La diferencia no es de tono, es de momento. El aviso previo le llega a todos y no señala a nadie; el aviso posterior le llega sólo a quien ya falló. Cómo se arma esa secuencia está en cobranza preventiva: qué es, y cuántos avisos conviene por tramo, en cuántos recordatorios de pago mandar.

Luego, deja de repetirte

La persecución se siente más pesada cuando ya hablaste con el cliente y la conversación se borró. Si lo que contestó y lo que prometió no quedan escritos con su fecha, el siguiente contacto repite el primero, y ahí es donde el cliente deja de contestar.

Lo que hace falta son seis renglones por cuenta: qué se le mandó, si llegó, qué contestó, qué prometió, qué pagó y qué queda. Están desarmados en historial de cada cliente: por qué importa. Con eso, un cliente que dijo «el viernes te pago» recibe el jueves un mensaje que menciona su propio compromiso, y no un recordatorio genérico que le dice que no lo escuchaste.

Al final, cambia la decisión por una regla

Mientras cada semana decidas a quién insistir, vas a seguir revisando toda la cartera. Una regla por tramo convierte eso en una lista que se arma sola.

  1. Antes del vencimiento: aviso informativo a todos, con concepto, monto y fecha.
  2. Del día 1 al 7: un recordatorio, con la forma de pagar. El supuesto es que no lo vio.
  3. Del 8 al 30: un contacto por semana que pide una fecha y la deja apuntada.
  4. Después de 30: el contacto busca la razón y propone un convenio, no repite el monto.

El primer tramo es el que decide el mes y tiene nombre propio: la mora temprana. Y cuando de verdad no alcanza el tiempo para todas las cuentas, el orden no se elige por monto: está en a quién cobrar primero.

Cómo se ven las dos primeras semanas

El cambio no es instantáneo y conviene saber qué esperar, porque la primera semana se siente peor que antes.

Semana 1: aparecen los pagos que no estaban aplicados

Al cruzar lo que entró contra los cargos abiertos salen dos listas incómodas: clientes que pagaron y seguías persiguiendo, y cargos que nadie había visto. Los primeros se avisan con una línea y ya. Los segundos son cobranza real que estaba perdida, y suelen ser más de lo que nadie esperaba.

Semana 2: el aviso previo baja el ruido

Con el recordatorio antes del vencimiento, la lista de atrasados del día 1 se achica sola, y los que quedan son los casos que sí necesitan una conversación. Es el momento en que el trabajo deja de ser una lista entera y pasa a ser tres o cuatro nombres.

La parte que no deja de ser tuya

El cliente que contesta y se niega. Ahí no hay regla ni calendario que sirva, porque lo que falta es un dato que sólo él tiene: por qué. Hay cuatro razones posibles y sólo una se cobra insistiendo, así que insistir sin saber cuál es da una de cuatro de acertar. Están en ¿qué hago si un cliente no me quiere pagar?.

Eso es lo que queda cuando dejas de perseguir, y es poco: dos o tres conversaciones al mes en las que sí hace falta una persona. Qué se automatiza y qué no, por tramo, está en automatizar la cobranza sin perder el trato. Y si lo que estás pensando es contratar a alguien para esto, la cuenta está hecha en contratar a alguien de cobranza o automatizar primero.

Dónde entra Makatea

Makatea se queda con los cuatro trabajos repetitivos: lleva el calendario de cada cargo y manda el aviso antes del vencimiento por WhatsApp y correo, registra el pago y apaga el aviso de ese cargo, guarda lo que el cliente contestó y prometió, y arma la lista de a quién seguir primero. Lo que te deja es la conversación que sí necesita una persona.

Makatea recuerda, registra y comunica. No mueve dinero, no resguarda fondos, no califica crédito y no es despacho de cobranza: el pago entra a tu cuenta. Los planes públicos y los 14 días gratis sin tarjeta están en precios.

Preguntas frecuentes

¿Por dónde empiezo si quiero dejar de perseguir?

Por saber quién ya pagó. Mientras el registro vaya atrás, cualquier aviso automático manda más mensajes equivocados y más rápido.

¿Si dejo de insistir, voy a cobrar menos?

No, si el aviso se mueve antes del vencimiento. Lo que baja la cobranza es que el cliente aprenda a ignorarte, y eso lo provoca el mensaje que no le tocaba.

¿Cuántas veces le escribo a un cliente atrasado?

Una vez en los primeros siete días, una por semana del día 8 al 30, y después un contacto que busca la razón y propone un convenio.

¿Y el cliente que de plano no quiere pagar?

Ése sigue siendo tuyo. Primero hay que saber por qué se niega, porque de cuatro razones posibles sólo una se cobra insistiendo.

¿Necesito contratar a alguien de cobranza?

Casi nunca antes de ordenar el registro y el aviso. Una persona sobre un registro desordenado repite el mismo trabajo que ya se estaba repitiendo.

¿Esto funciona si llevo todo en Excel?

El registro sí; el aviso no. En una hoja alguien tiene que abrirla cada semana y escribir uno por uno, y es la parte que primero se abandona.

Tu cobranza recurrente en automático

Makatea manda los recordatorios por WhatsApp y correo. Registra cada pago y te dice a quién seguir primero.

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“Cada cliente ya tiene su fecha y el mensaje sale solo, por WhatsApp o por correo.”
José Manuel Zenteno, Nayarit, México

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